Lo que está mal, está mal.
Colocar la bandera de un Estado no puede ser más valioso que repudiar el daño a los más inocentes, que son los niños. El fanatismo y la ceguera religiosa no puede valer más que los derechos de los niños.
Rechazo la idea de que un solo pueblo sea el "Pueblo de Dios" y peor aún que se diga que "deben cumplirse profecías hasta que se erradique Amalec".
Y si tú que me lees eres un fanático que se esconde en ideas absurdas y justificas la guerra y el flagelo que deja, y para colmo dices que esos son planes de tu dios, déjame decirte que no creo en tu dios ni en tus retorcidas conclusiones.
Como deísta, yo jamás justificaré la maldad, la tiranía ni el genocidio. Lo que está mal, está mal.
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